el otro cine / BONE TOMAHAWK

Bone Tomahawk

El Western y el terror son dos géneros bastante disímiles que, sin embargo, cuando se entrecruzan pueden dar buenos resultados. Y ello no necesariamente implica la ciencia ficción (la fallida Cowboys vs Aliens) o lo fantástico dentro de lo terrorífico (no hace falta aregarle a todo zombies). Así lo entiende S. Craig Zahler, quien con espíritu independiente emprende un film que deviene en road movie (otra cruza de géneros) y coquetea con el gore sin caer en excesos propios de la comedia negra o el grotesco. Zahler derrama litros de sangre, sí, pero no se interesa por lo “bizarro”, sino por la violencia más bien cruda, fea y sucia. Esa que se parece a la de la vida real y, claro, duele.

El film de Zahler abre con una secuencia enigmática que marca no sólo el clima sino también el ritmo que tendrá la película: una dupla de forajidos discute sus fechorías a medida que el ambiente se enrarece y, de repente, de la nada misma, surge una oscura figura que arrima la tragedia. Salpican las primeras gotas de sangre, y sabemos así que estamos inmersos en lo que podría ser una pesadilla de John Wayne.

Como en todo buen western que se precie de serlo, hay un sheriff investigando los crímenes (el gran Kurt Russell), que se carga en sus hombros un relato denso a nivel dramático, y junto con otros hombres (un cazarecompensas y el marido de una dama secuestrada) parte hacia lo desconocido, sin rumbo claro, siguiendo las huellas de lo que parece ser un malón diabólico de indios caníbales.

El modesto presupuesto del film de Zahler se disimula con notable experticia fundamentalmente a través de los interminables paisajes secos del Oeste americano, al tiempo que una majestuosa dirección de fotografía resalta el horror de las tinieblas. Abundan aquí los claroscuros, tan en la iluminación como en la caracterización de los personajes.

Quizás por lo atípico de su mezcla, aunque guardando cierta distancia, Bone Tomahawk remite a otro pequeño clásico de culto caníbal como Voraz (Ravenous), aunque con una sobriedad un tanto más cauta que le sienta bien, pero le impide despegar del todo y mostrar a pleno el potencial que pudo haber tenido. No obstante, se trata éste film de una bienvenida rareza en el género de terror, que invita al espectador a ver el lado oscuro del país norteamericano. Ahí donde cuando se pone el sol no termina la acción, sino que recién empieza.

TXT: Mariano Torres Negri

[su_youtube url=”https://www.youtube.com/watch?v=0ZbwtHi-KSE”]

 

 

Comparte
0

Comments

comments