clásicos / STAR TREK: EL DÍA EN QUE SE CONVIRTIÓ EN PELÍCULA

star trek

Como sucede cada tanto, el espacio vuelve a ser la última frontera y la televisión nos trae una nueva serie de Star Trek (en este caso, Discovery). Lo sabemos: Star Trek vino primero, sí. No hay fan de Star Wars que pueda decir lo contrario, y tampoco importaría demasiado medir varas con su “contrincante” porque, en todo caso, Star Trek igualmente siempre fue otra cosa. La serie creada por Gene Roddenberry allá a mediados de los años 60s (comenzó, formalmente, en el año 1966) se interesaba por la exploración espacial y no tanto su explotación belicosa. Así, conquistó el corazón que millones de nerds alrededor del mundo (podría hasta discutirse que se empezó a escuchar ese mismísimo término gracias a esta serie de tv), y catapultó al estrellato a William Shatner como el Capitán Kirk y Leonard Nimoy como el frío -aunque con un corazón de oro- Spock. Tanto éxito tuvo la serie que hasta terminó introduciendo en la cultura popular decenas de frases aún hoy presentes (no se puede hablar del espacio sin mencionar que es la última frontera) y, como si fuese poco, gracias al fanatismo endemoniado que generó y hasta abrumó a William Shattner al punto de que, cuando un trekkie obsesivo le preguntó por un error de continuidad entre episodios, respondió con cinismo un duro “get a life” (en criollo: “comprate una vida”). Era la primera vez que se escuchaba esa frase.

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El tiempo pasó, el éxito de la serie se multiplicó, y en el año 1978 llegó la película. Era tarde, sí (más allá del obvio antecedente Star Wars, Kubrick ya había explotado mejor que nadie la exploración espacial en la pantalla grande, y la influencia fue notable), pero la larga espera terminó generando gran expectativa. Eso, quizás, fue lo primero que le jugó en contra a Star Trek: La película. En la silla de director, al menos la opción fue sin duda incuestionable: Robert Wise, talentoso artífice multi-género (contaba en su CV con un clásico sci-fi como El Día que Paralizaron la Tierra pero también con joyas como The Sound of Music y West Side Story). De allí en más, todo fue complicado: idas y venidas con el guión, múltiples re-escrituras, y una producción bastante más grande que la que contemplaba el presupuesto original. El resultado en la taquilla, por fortuna, justificó tanto riesgo: rápidamente recuperó sus 35 millones de dólares de inversión y llegó a pasar los 83 sólo en salas norteamericanas. La recepción de la crítica especializada fue otra historia.

Y es que Star Trek: The Motion Picture cambia el espíritu de aventura por el de asombro: por momentos los mismos personajes parecen mirar por la escotilla la inmensa majestuosidad del Universo, pero lo hacen desde un lugar de espectador como diciendo “mirá que lindos efectos que pusieron“. No obstante, reemplazando acción por diálogo, y pese a sus altibajos, la película de Wise es una extraña fusión de lo mejor de la serie y también lo peor de la misma (sus situaciones estiradas para rellenar tiempo de aire), con un resultado por demás curioso y sombrío. Es esto último justamente lo que al día de hoy puede leerse como crítica en Rotten Tomatoes, donde el film conserva un incómodo puntaje de 44% . Lo cierto es que si bien una solemnidad inquietante atenta contra el ritmo de la película, el sentimiento de asombro en general no decae jamás, y un final entre ingenioso y nostálgico rescata a la obra del olvido. Puede que el Capitán Kirk y Spock hayan vivido más apasionantes aventuras y que ésta sea apenas una muestra mínima del potencial de la serie en la pantalla grande, pero aún así como primera incursión en cine la experiencia es satisfactoria. Seis secuelas bajo la gestión Kirk, y otras cuatro tres con el clan Picard no pueden indicar lo contrario.

txt: Mariano Torres

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