BAFICI / ALL IS TRUE

All is true

Nuestra calificación: MUY BUENA

No es mucho lo que se sabe de los últimos días de Shakespeare, de modo que no resulta extraño que Kenneth Branagh, junto con el guionista Ben Elton, haya tenido que completar algunos espacios en blanco. Pero lo cierto es que lo hace con tal maestría y buenas intenciones, que el resultado final es irreprochable: una vez más, el director de excelentes adaptaciones como Henry V y Mucho ruido y pocas nueces, entre otras, demuestra que es toda una autoridad en lo que a la interpretación del Bardo de Avon se refiere.

All is true toma su título del misterioso nombre alternativo con el cual se conoció a la obra Henry VIII, que ofició como la última producción del célebre Globe Theatre. El teatro se convertiría en cenizas tras un accidente con pirotecnia, dejando atrás el recuerdo de grandes obras allí estrenadas. Tras este retiro envuelto en llamas, William Shakespeare (interpretado con dulzura y respeto, quizás demasiado convencional, por el propio Brannagh) retornó a su hogar en la campiña inglesa, alejado del Londres que lo veneraba, para pasar sus últimos años recluido con su familia.

Todo lo que sucede a partir de ese momento es especulación y hechos distorsionados, que funcionan para esbozar una última gran historia hasta entonces no contada: la de su propia vida y la de sus descendientes.

All Is True funciona en su título como una ironía (quizás), que su protagonista se encarga de reforzar en diversos pasajes (y que por momentos contrasta con otra máxima, en este caso la de una de sus hijas, que asegura por el contrario que “todo es mentira”). La única verdad indiscutible aquí es que Branagh filma como los Dioses (cada encuadre podría ser una obra de arte pictórico), y que en los 101 minutos que dura la película entretiene sin la necesidad de recurrir a didactismos ni pomposidades. El Shakespeare que muestra All is True es, en definitiva, muy humano.

txt: Mariano Torres Negri

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