BAFICI / Cronofobia

Nuestra calificación: MUY BUENA

Michael (Vinicio Marchioni) tiene un trabajo un tanto peculiar: se hace pasar por clientes para evaluar la eficiencia de empleados de comercio, monitorea precios de manera encubierta en estaciones de servicios, y finge ser personas que no es (en parte, porque posiblemente no tiene una identidad muy definida). Es, en criollo, un buchón. Pero no carga con el estigma de ser así catalogado por amigos, porque además no parece tener ninguno: sólo una jefa que le da encargos y lo utiliza cual juguete sexual. Lo que lo angustia es que es bueno en lo que hace, y tan bueno es que es capaz de infligir más dolor del que está dispuesto a tolerar. Se ve que, con el tiempo, la frialdad que caracteriza a la ciudad suiza en la cual reside le viene siendo esquiva.

Cronofobia es la ópera prima del director Francesco Rizzi aunque no lo parece: la preciosidad de las imágenes que despliega ante cámara, sumado a la excelente interpretación de sus protagonistas y un ritmo que, aunque se toma su tiempo para develar misterios, jamás decae, remiten a una profesionalidad rara vez encontrada en un primer film.

Resulta sencillo emparentar Cronofobia al cine de David Lynch, aunque es más justo reconocerle también un sello propio: Rizzi elabora una historia de identidades cruzadas y traumas latentes que toma caminos por momentos inesperados, aún cuando se enreda en algunos pasajes que no terminan de cerrar (algunas escenas sexuales se sienten forzadas, aunque
por fortuna no comprometen el argumento).

txt: Mariano Torres

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