BAFICI / KOKO-DI KOKO-DA

Nuestra calificación: MUY BUENA

Johannes Nyholm, a esta altura un habitué del BAFICI (presentó, años atrás, sus divertidos cortometrajes animados sobre su personaje Puppetboy, y luego en 2017 su ópera prima, Giant) esboza en Koko-Di Koko-Da una fábula oscura de vida y muerte, que encuentran un paralelismo en otros dos opuestos: amor-rencor. Pero Koko-Di Koko-Da (que trae su nombre de una canción infantil francesa que, como toda melodía para niños, con una leve alteración de tono se convierte fácilmente en un leitmotiv de terror) va mucho más allá de una serie de situaciones y reflexiones sobre la tragedia familiar y su difícil superación en pareja. Es en parte drama y en parte cine de horror (no terror, ya que éste viene antes de la oscuridad, y aquí lo siniestro ocurre después), con secuencias impactantes y por momentos desgarradoras.

La historia comienza con la muerte de una niña, y el llanto quebrado de sus padres. Tres años después, esta pareja que lucha por sobrevivir en su relación resquebrajada por el dolor, decide pasar unos días de camping para intentar, una vez más, sanar viejas heridas. Está claro que necesitan volver a conectarse entre ellos, pero también es evidente que una agresividad oculta (que deriva más temprano que tarde en estallidos de violencia absoluta) acecha el porvenir de ambos.

Esa violencia primero es psicológica, entre ellos (un gusto equivocado de helado ocasiona los primeros síntomas), y luego pasa al terreno de lo físico cuando entran en escena tres enigmáticos personajes, que parecen empecinados en profundizar el horror. Estos personajes golpean, ultrajan y humillan de diversas formas a los protagonistas, que vuelven a despertar una y otra vez en la misma situación.

Pero Koko-Di Koko-Da no es El Día de la Marmota (Groundhog Day, que en los últimos años encontró una serie de homenajes impensados en películas como Edge of Tomorrow y Happy Death Day) y por ende no está interesada en explicar racionalmente los hechos. La metáfora es clara (sobrevivir a una tragedia implica de algún modo volver a vivir todos los días esa muerte) y la construcción de los sufridos personajes es tan realista que duele. Nyholm es un nuevo talento que continúa transitando el sendero del drama, mientras que no le tema al género fantástico para retratar una de las sensaciones más fuertes que tenemos los humanos: el miedo.

txt: Mariano Torres Negri

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