especiales / AL RESCATE DE CEMENTERIO DE ANIMALES (1989)

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Pequeño clásico de culto

Tras el éxito de It (Andy Muschietti), Hollywood en modo remake se dio cuenta que podía retomar varias películas de Stephen King que en su momento, por uno u otro motivo, fueron consideradas “adaptaciones fallidas”. En el caso de la mencionada It, la maldad del payaso monstruoso había sido condicionada por una censura propia de la TV de principios de los 90s (aunque dejando como legado un gran trabajo de Tim Curry), y otros exponentes como Firestarter (con una pequeña Drew Barrymore) obtuvieron relativo éxito pero no obtuvieron el culto ni la relevancia necesaria como para permanecer en el status de clásico.

Es eso se deben, en esencia, estas remakes. Porque, seamos sinceros, resulta difícil imaginar una “toma 2” de Misery o Cuenta Conmigo (ambas de Rob Reiner), Sueños de libertad (The Shawshank Redemption, de Frank Darabont) o El Resplandor (que tuvo su desgraciada segunda interpretación como película de TV). Experimentos fallidos como la remake de Carrie (la original, de Brian De Palma) probaron el enorme riesgo.

Ahora bien: Cementerio de Animales, la versión original dirigida por Mary Lambert y guionada por el propio Stephen King, no es ciertamente una película perfecta. Más bien, nobleza obliga, es un film bastante fallido (con alguna excepción notable, tiene malas actuaciones y algunas decisiones de dirección un tanto amateur para una realizadora que venía del mundo de los videoclips). Sin embargo -y aquí radica la ironía- es una de las mejores adaptaciones de la obra de King, porque por algún extraño motivo todas las fallas, clichés, golpes de efecto y morbosidades gratuitas terminan funcionando como un gran entretenimiento. ¿Acaso no sucede exactamente lo mismo con sus libros?

Mary Lambert no era una experta en terror. De hecho, apenas contaba con una serie de videoclips bajo el brazo (entre ellos, Material Girl y otros tantos de Madonna), y prácticamente no había dirigido ficción alguna (Siesta, con Ellen Barkin y Gabriel Byrne, había resultado una pequeña obra de escasa difusión). En palabras de los Ramones, voces autorizadas no sólo por ser fanáticos confesos del género, sino por también haber estado presentes durante buena parte de la filmación colaborando con la enorme canción del título de la película, Lambert “no entendía nada sobre el terror, pero igual la película funciona” (fuente: “Adios Ramones”, Marcelo L. Gobello, 1996).

Y porqué funciona es simple: con pocas desviaciones de la novela original, Cementerio de Animales es completamente fiel al espíritu del libro, y no hace prácticamente concesiones: no mira con su cámara para otro lado a la hora de atropellar a un bebé en el medio de la ruta, ni teme a la deformación de los cuerpos ya sea en la enfermedad (el personaje de Zelda, la hermana de la madre de familia, con meningitis meningocócica), la muerte (Pascow, el muerto que vuelve como fantasma para intentar ayudar al protagonista) o su regreso de ella (todos los muertos malditos que vuelven de la tumba, incluyendo al bebé de la familia y una putrefacta figura materna que extraña a su esposo).

El trazo del film es definitivamente grueso: inmediatamente después de la escena del bebé que muere atropellado por un camión, vemos su funeral donde surge una pelea familiar, que termina con el ataúd por el piso revelando la carita del difunto niño. Es un golpe brutal, algo gratuito, pero que muestra al Stephen King que no temía ir demasiado lejos. Para la época en que se hizo esta película, el autor de Carrie y El Resplandor ya había aniquilado niños, y hasta organizado una orgía entre ellos en la novela de It (que obviamente jamás llegará a la pantalla grande, por más desprejuiciados que sus realizadores cinematográficos parezcan ser a la hora de acercarse a las fuentes).

Quizás esté bien ponerle un límite al autor. Al fin y al cabo, no todo lo escrito traspasa con éxito al lenguaje cinematográfico. Realmente es ahí donde Cementerio de Animales funciona como asterisco al final del anterior enunciado, que parece decir “sí, es verdad, salvo que estemos hablando de la película de Mary Lambert”.

txt: Mariano Torres Negri

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