Sinopsis
Una biografía de Jorge Luis Borges a partir de un exhaustivo registro de los papeles que escribió, de los libros que leyó, de los lugares adonde fue. Y, a partir de ello, el intento de descifrar una vida extrañísima: alguien que vivió como un guerrero subterráneo y oculto, y cuya causa era la literatura, la literatura concebida como un reino o como un paisaje. Si los espías de la Guerra Fría se batían desde un escritorio o desde una casa deshabitada para defender su mitad del mundo, Borges luchaba desde una biblioteca para engrandecer y ampliar los territorios de su propia tribu: la de aquellos para quienes la parte importante del universo es la de los libros, las tramas y las palabras. A la aventura de ese peregrino secreto (la frase pertenece a Le Carré, el rey de los espías) está consagrado este film.
Sobre su producción
Leí a Borges por primera vez a mis catorce años. Mi padre era escritor y su tradición era muy diferente: la línea sinuosa que, empezando en Rabelais y Swift, encuentra su misterioso centro en las muecas patafísicas de Alfred Jarry y acaba por desembocar –como un río de montaña desemboca en en un lago– en el surrealismo (¿O es al revés? ¿O los ríos de montaña SURGEN en lagos y van desde allí hacia el mar? Al menos eso es lo que sucede en Ginebra –donde murió Borges– y el Ródano –donde Borges se encuentra consigo mismo en el cuento El Otro).
La cuestión es que empecé a leer a Borges como un autor surrealista: el propio Borges se hubiera escandalizado. A partir de ese momento, sus libros comenzaron a ejercer sobre mí una lenta conquista. A los 25 años sólo pensaba en Borges y en las cosas de Borges y no es aventurado decir que las películas que hice después fueron una manera de lidiar con esa sombra. Alguna vez, Truffaut le reprochó a Hitchcock el hecho de haber filmado un sueño en Spellbound. “Es un error que usted filme sueños, Hitchcock”, señaló Truffaut. “Todas sus películas son sueños”. Del mismo modo, alguien podría decirme: “¿Para que filma usted una película sobre Borges, Llinás, si no ha hecho otra cosa que filmar a Borges durante toda su vida?”
Una sola cosa me redime de ese evidente pleonasmo. A lo largo de toda mi vida he intentado hacer películas de aventuras, películas en las que –como sucede con Philleas Fogg o con Spirou y Fantasio– los héroes son transportados a tierras desconocidas. Creo que en este film Borges es imaginado como un país, como un país peligroso, lleno de amenazas y maravillas, y que las más de cinco horas de metraje son el testimonio de esa azarosa exploración. En este caso, Borges ha sido para mí la jungla de Bengala, o los Himalayas, o el país de la sed de las aventuras de Tintín y Haddock. Es un territorio que conozco bien, pero aún así no dejo de ser vulnerable a sus numerosos peligros.
Respetable público: estás invitado, una vez más, a seguirnos en el peregrinaje a una tierra inhóspita.
Sobre BIOGRAFÍA DE JORGE LUIS BORGES
En la disputa por los sentidos de la denominación de ese fenómeno de las imágenes que es el “cinematógrafo”, que también supo ser “biógrafo”, Borges discriminó: la primera es literalmente “la grafía de un movimiento”, mientras la segunda, “si mi griego adivinatorio no me traiciona, quiere ser escritura de la vida”; para inclinarse, sin desdoro de la otra, por esta última, ya que “biógrafo es el que nos descubre destinos, el presentador de almas al alma”.
La nueva película de Mariano Llinás se propone como la “biografía imaginada por Borges que nosotros no hacemos sino ejecutar”. Bío-grafía. Dentro del proyecto estético de Llinás, no debería llamarnos la atención: el suyo es un cine de escritura, que se hace material en la caligrafía del propio director, que se solaza en anclar en el papel lo que su propia voz en off está enunciando, como viene haciendo de La flor para acá. De algún modo, esa manía gráfica, esa pulsión hacia el grafismo se reafirma también como subrayado, y es así como pasarán frente a los ojos de los espectadores diferentes ediciones de los libros de Borges, algunos ya descabalados –como el ejemplar de las Mil y una noches de “El Sur”– y otros intonsos, cuyas páginas serán cortadas en directo para que un lápiz de carpintero de punta mocha se haga cargo de los énfasis, como la lupa. Porque el cine de Llinás es también un cine de objetos: de libros, de cuadernos, de papel.
De manera particular, Biografía de Jorge Luis Borges se concentrará en los manuscritos que se atesoran, como colección, en algún lugar de Nueva York, hacia donde irá el pequeño equipo de filmación (porque el de Llinás es también un cine de cámara), liderados por el propio realizador y ciceroneados en las bifurcaciones de la caligrafía minúscula del Borges vidente por Ernesto Montequin. Porque el cine de Llinás es también un cine de viaje; y, mientras busca la pampa en Texas, se da cuenta de que “las afueras no terminan nunca” y de que no logrará un solo plano de horizonte y campo abierto, pero acabará encontrando –bien sarmientina– una tormenta.
A poco de empezar, la película se despacha con una revelación acerca de un difundido y enternecedor dibujito. Casi al final de las cinco horas y media, la sorprende un hallazgo que le regala a Llinás el pleno derecho a reescribir “Borges y yo”. Como las bibliotecas, como las colecciones –esas heterotopías enunciadas por Foucault–, acaso Biografía de Jorge Luis Borges sea también “un espacio donde se acumula indefinidamente tiempo”, porque el de Llinás parece proyectarse para siempre como un cine de larga duración.
ADRIANA AMANTE
Ficha técnica
CP El Pampero Cine
Dir Mariano Llinás
JP Ezequiel Pierri
P Laura Citarella
M Ignacio Codino
DF C Agustín Mendilaharzu
DS Valeria Fernández, Federico Esquerro
Col Inés Duacastella
Mús Gabriel Chwojnik
E Ernesto Montequín, Laura Paredes, Milva Leonardi, Pablo Dacal, Nicolás Helf
BIO
Mariano Llinás nació en 1975 en Buenos Aires. En 2003 fundó junto a Alejo Moguillansky, Agustín Mendilaharzu y Laura Citarella el grupo El Pampero Cine, del que aún forma parte. También trabaja como guionista profesional. Si descartamos proyectos experimentales o meros ejercicios, podemos decir que Llinás filmó la película más larga de la historia del cine: La Flor, de 2018. Antes de eso, Balnearios, de 2002 e Historias Extraordinarias, de 2008. Entre sus films posteriores: la Saga de Ignacio Corsini (que consta hasta ahora de dos films), la Saga de los Mártires Unitarios (apenas un film hasta el momento), el Tríptico de Mondongo (tres films) y Clorindo Testa (2022).