Sinopsis
El sacerdote Augusto Zama escucha, en un acto de confesión protegido por el secreto eclesiástico, al autor del crimen de un poderoso estanciero que los pobladores atribuyen a su joven novia.
Sobre BAJO LA MIRADA DE DIOS
Como muchos pioneros del cine argentino, Edmo Cominetti se vio obligado a desarrollar un talento multitasking: escribía el guión, producía, dirigía, ideaba la escenografía y hasta la fabricaba. Esto sería sólo un dato pintoresco de su biografía de no ser porque define su estilo narrativo. En todos los films suyos que se conservan es evidente una técnica segura –y muchas veces innovadora– que casi siempre se destaca por encima de los temas que expresa. El film más antiguo suyo que se conserva es Bajo la mirada de Dios, filmada mayormente en la localidad cordobesa de Río Ceballos. Se trata de un melodrama con asesinato, secreto de confesión y falso culpable, con un truco narrativo muy similar al de la posterior Mi secreto me condena de Alfred Hitchcock. El talento de Cominetti se expresa en el refuerzo visual que corresponde a cada escena, como en un impresionante crescendo de violencia con latigazos que luego culmina en crimen y se ve acentuado por una tormenta. O en un primer desencuentro amoroso filmado en melancólico travelling sobre un camino. Se verá acompañada de música en vivo compuesta e interpretada por Axel Otarola.
FERNANDO MARTÍN PEÑA
Ficha técnica
CP Arte Film Argentino
Dir Edmo Cominetti
G Manuel Lema Sánchez, Edmo Cominetti
DF Alberto Biasotti
E Eduardo Morera, Mary Clay, Ángel Boyano, Augusto Zama, Julio Andrade
BIO
Edmo Cominetti fue un director de cine argentino y uno de los pioneros del cine nacional. Inició su carrera como fotógrafo y se formó en el cine mudo, luego continuó trabajando durante la transición al sonoro. Dirigió más de una decena de películas, entre ellas El matrero (1924), Bajo la mirada de Dios (1926), La borrachera del tango (1928) y Destinos (1929). El adiós del unitario (1929) contiene la primera escena hablada del cine argentino. Continuó dirigiendo durante los años treinta y cuarenta, hasta su última participación cinematográfica en Cumbres de hidalguía (1947).