Sinopsis

Bruno y Tomás se conocen de niños en un foro de Internet. Diez años después, Bruno viaja a Buenos Aires intentando encontrarlo, siguiendo las fotografías que su amigo le enviaba.

Sobre su producción

Corría el año 2024 y los dos sentíamos tan desesperante el futuro y tan desolador el presente que nuestra única salida como artistas fue construir un mundo cinematográfico donde Argentina era el epicentro de desapariciones paranormales y apariciones fantasmagóricas, en un ida y vuelta entre los vivos y los muertos a través de la materialidad del cine y el arte. Del intercambio de influencias como Allan Poe, Kiyoshi, Godard, Quiroga y Marker nacieron una serie de premisas y estéticas del footage, siendo Conexión Perdida la primera en realizarse.
En esta historia adaptaríamos el encuentro entre dos amigos de internet construyendo el punto de vista de Tomás a través de fotografías de una cámara point and shoot, el de Bruno a partir de grabaciones realizadas con una reflex que él mismo carga y un tercer espectador aparentemente neutral a través de una tercera cámara que sigue a Bruno de lejos mientras va de Santa Fe a CABA y Lomas de Zamora. Esta pluralidad de espacios públicos era necesaria para desarrollar una narrativa centrada en los desplazamientos: Tomás busca el lugar que Bruno le enseñó en sus fotos, Bruno como fotógrafo intenta ir a un mundo al que ya debería pertenecer.
Sobre la banda sonora, la música fue reproducida en cassettes antiguos para luego regrabarla, dando al sonido una textura melancólica, construyendo las conversaciones infantiles como un paraíso perdido y subrayando que Bruno no solo busca un espacio sino también un tiempo; en esta búsqueda y su desenlace yacen todos nuestros temores y nuestras esperanzas como cineastas.

Sobre CONEXIÓN PERDIDA

Cables aéreos se entrecruzan bloqueando el cielo azul y anteceden imágenes de calles tranquilas, con silencio de siesta y la partida de un joven con su mochila. El plano emula un ícono de guion bajo que titila hasta que el sonido de un teclado escribe: "Nunca me había dado cuenta (...) lo absurdo que era haber pasado toda mi vida en ese pueblo". La narración cambia de formato y se monta sobre una réflex en movimiento, como si respirara agitada. 

Luego comienza una música íntima y melódica que remite al animé japonés y que continuará durante el intercambio de mensajes entre TomTom02, de Capital y THEBRUNOSL, de Entre Ríos. Esta correspondencia epistolar nace de la conexión entre dos jóvenes durante 2014, con la potencia milagrosa de un “Hola” y un “Hola¿?”. A Tomás le gustó el libro de cuentos de Bruno y decidió iniciar la conversación. Le gusta sacar fotos y vive con su madre que, como el padre de Bruno, casi nunca está en casa. Siguiendo los temas de películas como Haru (Morita, 1997), donde un empresario conoce a una mujer a través de un foro, Conexión perdida  construye el relato de una amistad en dos líneas narrativas que entrecruzan lenguajes y temporalidades. Por un lado, el chat de los jóvenes, iniciado en 2014, con un lenguaje cibernético de abreviaciones y emoticones, donde pasan a un primer plano las fotografías cotidianas tomadas por Tomás. Por otro, el recorrido de Bruno por Buenos Aires en 2025 siguiendo las huellas de aquel material, mediante grabaciones con su cámara y planos donde multitudes lo atraviesan, como si fuera un fantasma o un joven perdido en una gran ciudad. Así, los realizadores juegan con el montaje, toman las fotos como found footage y construyen distintos ritmos que dilatan el tiempo, hasta crear uno nuevo capaz de envolver la historia entre estos dos personajes. 

A medida que la conversación entre los chicos avanza, las fotos de Tomás, que en un principio eran de un amateurismo inocente y exploratorio, se tornan ominosas. La música se acrecienta espectral hasta su quiebre. Tomás ya no responde, pero sus fotos siguen llegando: "Es mi única manera de sentir que estoy ahí”. En este universo creado por Moreyra y Rincón, la tecnología, el terror y la cultura japonesa se fusionan en un sincretismo único que trasciende fronteras y desestabiliza categorías fijas. Los adeptos del cine de género —como en un Narō donde los usuarios son los que escriben las novelas— pierden el estatuto de espectador pasivo para convertirse en potenciales creadores. 

MACARENA BIALSKI

Ficha técnica

CP Offret cine
Dir P Facundo Rincón, Franco Moreyra
G Facundo Rincón
M S Mús Franco Moreyra
E Facundo Bartolo, Micaela Berón Santella

BIO

Franco Moreyra es director de cine, músico y guionista nacido en Santa Fe, y formado en la ENERC. Desde temprana edad realizó cortometrajes bajo el género del terror digital, entre ellos F.180 (2024), El rastro discontinuo (2023) y Circuito (2026), y exploró la hiperconectividad y el metalenguaje en su documental El individuo conectado (2025). Actualmente explora estas temáticas en su productora Offret cine.
Facundo Rincón es director de cine y guionista nacido en Buenos Aires, con formación en la ENERC. Sus cortometrajes Blurry (2023) y Magnolia (2025) hacen énfasis en los horrores de la incomprensión intra e interpersonal, temática que desarrolla en su primer largometraje documental Sueños, actualmente en posproducción. Junto a Franco Moreyra forma parte de la productora Offret cine.

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