Sinopsis
Nacida de la decisión espontánea de filmar un viaje familiar, Despedida en el agua observa el recorrido desde San Juan hacia Neuquén para participar de un ritual de despedida, siguiendo los encuentros, silencios y afectos que atraviesan a una familia durante el viaje.
Sobre su producción
El proceso de Despedida en el agua comenzó cuando decidí llevar sólo una cámara Canon 200D prestada para registrar un viaje familiar desde San Juan hasta Neuquén. En ese momento, mi única intención era documentar el ritual de despedida de las cenizas de una tía muy querida. No existió una instancia de preproducción ni una planificación previa: la filmación surgió de manera espontánea, impulsada por la necesidad de acompañar y preservar ese momento.
La película fue realizada de manera completamente autogestionada y sin financiamiento ni apoyos institucionales. Todo el material fue filmado durante el viaje, trabajando en solitario y con recursos mínimos. La imagen y el sonido conservan el carácter directo del registro original, manteniendo una estética observacional que acompaña la experiencia tal como fue vivida.
Dos meses después del viaje comenzó el proceso de montaje, instancia en la que el material encontró su forma definitiva. Apareció la estructura de road movie, siguiendo cronológicamente el recorrido y construyendo una narración a partir de los encuentros, las conversaciones, el paisaje y las experiencias compartidas. El desafío fue editar cuatro horas de material, lo cual pude hacer de forma intermitente durante tres meses. La película busca preservar la experiencia íntima del viaje y de la despedida sin intervenir sobre ella, confiando en la potencia expresiva del registro documental.
Sobre DESPEDIDA EN EL AGUA
Despedida en el agua está atravesada por una vibración constante, una respiración, un movimiento vital que no cesa. La cámara no deja nunca de buscar, va y viene, hasta que se detiene por unos segundos: la ruta, las montañas, una conversación, un gesto, los animales a orillas del río… Hay tanto para ver. Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Traful, Loncopué; las localidades se suceden y la belleza siempre sobrecogedora de la Patagonia se intuye en cada plano. Pero Despedida en el agua no es una película pintoresquista. No lo es ya desde su forma, un collage de pequeños fragmentos, de planos movedizos que de a poco van configurando un recorrido. Pero no lo es, además, porque lo que vemos en ella no es una Patagonia de postal, de folleto turístico, sino la Patagonia habitada: la provincia de Neuquén no es aquí un marco sino el territorio concreto en que este viaje y estas vidas están enraizadas.
¿Hay un destino? Sí, y ese destino es, como ya se anuncia desde el título, una despedida: un último adiós rodeado de amor, a orillas de un lago prístino, sobre las piedras. Como en toda despedida, hay tristeza, llanto y abrazos, y la película lo retrata con una distancia respetuosa. Pero en esta despedida también hay música, encuentro, palabras, recuerdos compartidos. La cámara, pudorosa, se vuelve a mirar el sol que se filtra entre las hojas de los árboles y esa calidez que, sentimos, envuelve todo se hace imagen concreta en la pantalla.
¿Cómo se tejen los lazos entre nosotros? ¿Qué constituye una familia? ¿Cómo se materializa el cuidado, la comunidad, el hacer memoria? Esta no es solo una película sobre una despedida, y la respuesta a esas preguntas vuelve en forma de charlas, reuniones, rituales hechos de pequeños detalles cotidianos: ir a comprar un helado, reunirse en torno a una guitarra, hacer circular una bandeja de frutas de mano en mano, recoger un ramillete de flores, amasar unas empanadas.
“Tenés que mirar el río” se escucha en un momento. “Tenés que meterte” alguien dice más tarde a orillas de un lago. Y esas dos pequeñas frases cotidianas, pronunciadas al pasar, capturan sin querer el espíritu de esta película: observar y sumergirse. Mirar e invitarnos a entrar. En Despedida en el agua, la experimentación y el retrato de lo cotidiano se aúnan para darle forma a una película atenta a pescar esos destellos de belleza que vemos pasar por el camino antes de que se escapen.
GRISELDA SORIANO
Ficha técnica
Dir G P DF SD C M Bel Astorga
CAd Alex Astorga
BIO
Belén Astorga es realizadora cinematográfica egresada de la ENERC Sede Cuyo y traductora e intérprete en inglés. Su práctica se desarrolla entre el cine, el videoarte y las artes visuales, con interés en la exploración de lo íntimo, la memoria y las posibilidades expresivas del montaje.
En 2019 realizó Tiempo de Cosecha, que tuvo recorrido por distintos festivales, entre ellos el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. En el ámbito documental y de la producción audiovisual participó en Danielito – la película (2023), dirigida por Gustavo Garzón, y realizó Contándonos historias, creando comunidad (2021), proyecto documental realizado junto al Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) en San Juan. Su producción autoral también incluye Omnipresente (2023), Sober and Beautiful (2024), Anything can happen if I’m all alone (2024), Pastis (2025) y Enero es (2025).