Sinopsis

Dos jóvenes productoras reciben el encargo de realizar un documental sobre una figura esquiva y enigmática de la vanguardia argentina de los años sesenta. El proyecto exige además la participación de un exitoso referente del arte conceptual y antiguo compañero de ruta del artista. Lo que comienza como un trabajo claro y acotado en torno a entrevistas y archivos comienza a transformarse en una pregunta inquietante: ¿cómo hacer visible a alguien que eligió desaparecer?



Sobre su producción

¿Cómo se hace una película sobre alguien que eligió desaparecer?

De esa pregunta nació la idea de hacer un film sobre Rubén Santantonín, un artista fundamental de la vanguardia argentina de los años sesenta, pero también una figura esquiva, casi secreta, cuya obra quedó atravesada por la destrucción y el olvido.

Al cine le vienen bien estos dilemas, porque donde hay un problema también existe una promesa. Ese vacío nos permitió acercarnos a Santantonín desde una forma inestable, en la que la ficción y el documental pudieran contaminarse mutuamente y la investigación sobre su misteriosa vida se volviera, a su vez, una pregunta sobre el propio acto de filmar.

Antes de convertirse en uno de los pioneros del arte conceptual argentino, David conoció y trabajó con Rubén en su juventud, casi como un discípulo. Entre ellos se abría un diálogo posible: un artista activo y consagrado frente a otro que ya no está, pero cuya presencia parece llegar hasta nosotros como un fantasma.

Las propias condiciones de producción de este proyecto, así como las tensiones entre lo que se espera de una película y lo que ella finalmente decide ser, terminaron de dar forma a esta pequeña fábula. Me encantaría que quienes la vean puedan entrar en ese movimiento, el de un film que intenta retratar a un artista, pero que, en el camino, también se interroga por la amistad, por el cine y por las formas en que el presente vuelve sobre aquello que parecía haber quedado atrás.

IGNACIO MASLLORENS

 

Cuando me propusieron participar en esta película, sentí que no se trataba solamente de volver sobre la obra de un artista, sino de volver sobre una presencia.

Rubén fue un gran amigo mío, alguien que murió joven y cuya obra, con el paso del tiempo, quedó en parte olvidada, destruida, dispersa.

Hacer El fantasma fue una forma de acercarme otra vez a él.

No quisimos hacer un documental convencional. Nos interesaba que la película habitara una zona más incierta: entre la memoria y la invención, entre el testimonio y la ficción, entre lo que sucedió y lo que todavía puede ser imaginado. Yo mismo aparezco en la película, pero no exactamente como soy, sino como una versión de mí mismo. Ese desplazamiento me interesa: el momento en que lo real empieza a comportarse como ficción, y la ficción revela algo verdadero.

El cine siempre ha sido, para mí, una forma de pensar el tiempo. Una imagen aparece, desaparece y permanece en la memoria. La siguiente imagen modifica a la anterior. Así se construye también el recuerdo: por fragmentos, por asociaciones, por huecos. En esta película, la memoria de Rubén y la memoria de una época se mezclan con mi propia historia.

Hay algo dramático en ese intento. La obra de Rubén existió, fue real, pero en gran parte ya no está. Esta película busca acercarse a esa ausencia. No para reconstruirla de manera definitiva, sino para volver a mirarla, para hacerla aparecer otra vez, aunque sea por un instante, en el tiempo del cine.

DAVID LAMELAS



Sobre EL FANTASMA

La excusa que mueve a El fantasma es la del artista que recibe un encargo y encuentra ahí un misterio. Dos mujeres reciben la tarea de hacer un video sobre Rubén Santantonín, personaje a quien no conocen y que se revela en un principio como el otro detrás de La Menesunda, el que no hacía obras de arte sino cosas y el que quemó todas esas cosas y murió poco después. La tarea parece sencilla: hacer entrevistas a artistas argentinos de la vanguardia de los 60 y buscar el rastro de algunas obras sobrevivientes o sus imágenes. Un encargo similar al que haya podido tener el equipo de esta película (financiada por ISLAA), la tarea parece simple, pero la ejecución es compleja: al asignarles esta misión, les asignan también un compañero: David Lamelas, artista y cineasta, amigo de Santantonín. 

Así, con la ficción como forma, la película hace las dos cosas: por un lado, registra una serie de entrevistas a artistas amigos y compañeros de Santantonín (Marta Minujín, Yuyo Noé, Leopoldo Maler, entre otros) y a expertos en su generación que sitúan al artista misterioso dentro de su generación, tanto en las obras y en la vida que se produjo entonces. Por otro lado, arma una comedia de aventuras que desarma lo que el otro material arma. Esta aventura tiene dos villanas contemporáneas (las productoras, personas del negocio del arte), un héroe esquivo y caprichoso (Lamelas), unos ayudantes jóvenes (el equipo de filmación, los trabajadores) y los artistas y expertos. 

En la tensión entre esos dos registros parece estar la idea de que el misterio en el cine funciona de manera similar a la historia: depende de dónde se lo mire y de con qué materiales se lo construye. En realidad, el verdadero misterio son los otros y ese no conoce de distinciones (entre ficción y documental, entre historia oficial y contrahistoria) ni de claridades, pero sí de riquezas. Así, El fantasma construye un relato de un Santantonín que tiene muchas caras: una oscura, una melancólica, una jolgoriosa, una fugaz. Podría tener muchas más, parece decir la película, porque lo único que se puede intentar capturar es la resonancia que tuvo este en los que vivieron y lo sobrevivieron. 

En realidad el verdadero centro de la película es el tiempo, que es lo que ata a Masllorens y Lamelas, uno nacido en los 70 y el otro en los 40. Eso que llamamos intercambio generacional es la convivencia de dos existencias en el tiempo diferentes que se unen en la manipulación de un tiempo común en el cine: el de pensar, filmar, montar y ver.

LUCÍA SALAS

Ficha técnica

CP El Pampero Cine, El Rayo Verde – ISLAA
Dir Ignacio Masllorens, David Lamelas
P Laura Citarella
G Agustín Mendilaharzu, Walter Jakob, Ignacio Masllorens
M Ignacio Masllorens, Sofía Di Paola (SAE)
FyC
Verónica Balduzzi, Ignacio Masllorens
JP Tomás Guiñazú, Florencia Villegas
AP Lola Di Tella
S Leonardo Cardemil
DS Marcos Canosa
Col Inés Duacastella
Mús Gabriel Chwojnik, Ustym Petrovych, Gregor Quendel
E David Lamelas, Constanza Feldma, Victoria Baldomir, Carmen Iriondo, Manuel Attwell, Nicolás Giménez, Florencia Villegas, Verónica Balduzzi, Leonardo Cardemil, Tomás Guiñazú, Marta Kitay, Martín Bertani, Nicolás Gerardi, Octavio Gizzarelli, Santiago Gobernori, Juan Jimenez, Emmanuel Palavecino, Dilan Cardozo, Ariel Fernández, Samira Hindie, Catherina Lapini, Julieta Zaninovic



BIO

Ignacio Masllorens es cineasta y artista visual. Estudió Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde actualmente es docente. Su obra ha sido exhibida en diversos festivales de cine y en espacios como Anthology Film Archives, Cinémathèque française, Filmmuseum München, Feria ArcoMadrid y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), entre otros. También ha recibido premios en los concursos de la Fundación Fortabat, Fundación ArtHaus, Fondo Nacional de las Artes y Salón Nacional de Artes Visuales. En 2021 obtuvo el Premio del público en el Festival Biarritz Amérique Latine con el film Fanny Camina, co-dirigido junto a Alfredo Arias.

David Lamelas es un artista argentino. Pionero del arte conceptual, participó activamente en la escena de vanguardia argentina de la década de 1960. En 1968 se convirtió en el argentino más joven en participar en la Bienal de Venecia con Office of Information about the Vietnam War at Three Levels: Visual Image, Text and Audio, una instalación que poco después fue adquirida por el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. En 1993 recibió una beca Guggenheim en Bellas Artes y en 1998 el DAAD Stipendium de Alemania. Reconocido en todo el mundo por sus esculturas, performances e instalaciones, Lamelas vive y trabaja entre Los Ángeles, Buenos Aires y París.

Scroll al inicio