Sinopsis

Silas, envuelto en destellos de luz difusa sobre las paredes, emprende un viaje introspectivo y surreal. En fragmentos de diálogo con una inteligencia artificial, explora la posibilidad de vida extraterrestre, una duda existencial que irrumpe en su propia casa. Al mismo tiempo, enfrenta su lucha con la adicción y su obsesión por el cuerpo. La cámara observa fragmentos de su intimidad: un ojo, un dedo, una pantalla que se desplaza sin fin. El scroll se convierte en un movimiento hipnótico y repetitivo, hasta que Silas queda inmóvil sobre la cama, suspendido entre la luz de la pantalla y la oscuridad de la habitación.

Sobre su producción

Entre luz y ausencia nace a comienzos de 2026 a partir de una inquietud que atraviesa mi trabajo: el individuo y su manera de habitar el espacio y el tiempo. La película sigue a un hombre solitario que, en medio de su aislamiento, establece un diálogo con una inteligencia artificial. Desde allí, explora la relación entre tecnología, soledad y las nuevas formas de vínculo en un mundo cada vez más interconectado.
Como realizador audiovisual, la película surge también de una realidad concreta: la dificultad creciente para acceder a financiamiento y producir cine en Argentina. Frente a este escenario, decidí asumir el proyecto de manera independiente y autofinanciar su realización, generando con mis propios recursos las condiciones necesarias para poder filmar.
Realicé íntegramente la dirección, producción, cámara, sonido y montaje. El rodaje se desarrolló durante una única noche, a fines de febrero, utilizando equipamiento propio, y la posproducción comenzó a la mañana siguiente. En apenas dos días, una idea encontró su forma.
ChatGPT se incorporó al proceso creativo como interlocutor y como una de las voces de la película. De este modo, la propia forma de producción dialoga con el universo de la obra: una experiencia realizada en soledad que reflexiona sobre el aislamiento y sobre cómo la tecnología modifica nuestra manera de relacionarnos.
Entre luz y ausencia surge de esa contradicción: estar permanentemente conectados y, al mismo tiempo, cada vez más solos.

Sobre ENTRE LUZ Y AUSENCIA

Entre luz y ausencia recrea una noche en que una persona sola y en la oscuridad de su casa, scrollea y “conversa” por audio con ChatGPT. Todo lo que hay aparece fragmentado: las paredes del hogar, un piso de madera, un dedo que se desliza veloz por la pantalla de un smartphone, sonidos y voces que flotan separados de quien (y lo que) los emite, aberturas oculares y luces provenientes de un exterior que no vemos. 

La sinopsis del autor menciona, al comienzo, un viaje introspectivo y surreal en donde Silas explora lo extraterrestre. Pero el espíritu de la película no está en esos lugares. Ni en la supuesta introspección, ni en lo surreal, ni en el tono desesperado y delirante con que el chico acude a la IA: lo verdaderamente notable es la lucidez con que el primerísimo primer plano es usado, revelando sin querer los esqueletos de lo universal presente.

No se trata de emociones primordiales o evocaciones fáciles de asuntos sobre los que no queda nada por decir —aunque sepamos que ya-está-todo-dicho y que lo importante es, en todo caso, el cómo—, sino de una observación casi molecular de acciones mínimas y solitarias en donde no solo la cultura contemporánea se transforma a una velocidad imposible, también nuestra condición humana. Es lúcido porque es precisamente allí, en la superficie de un ojo cooptado por imágenes y en la mecánica de un dedo que desliza sin parar donde se reinventa lo que Deleuze llamó “la sociedad de control”: el capitalismo ya no depende de drones ni dispositivos de vigilancia panóptica puesto que, en un presente signado por la declaración de una epidemia de soledad, la zona de conquista es la cognición. En esas acciones ejecutadas al infinito se gestó una nueva forma de procesar lo existente, y Ferreri dialoga con esto y sus dinámicas de poder en el momento en que decide que la cámara jamás interactúe con la pantalla del celular; no entabla un diálogo con el aparato sino que lo observa al ras y reflejado en las pupilas de Silas, inexpresivas y absortas en el pasar de los videos. 

De manera que su posición es opuesta a la de los ojos que filma: mientras el usuario está pasivo frente a la máquina —en un diálogo cuyo guion y cadencia de montaje denotan un lastimoso sometimiento de su emocionalidad a la IA—, la obra consigue mantenerse al margen y regalarnos una perspectiva que, a su vez, nos recuerda por qué la imagen cinematográfica no es un video más. La posibilidad de la introspección está, entonces, de este lado: en la pantalla del cine.

ROSARIO PILAR ROIG

Ficha técnica

Dir P G DF DS M Jeremías Ferreri
E Marco Ferreri

BIO

Jeremías Ferreri es director, productor y editor audiovisual argentino. Es oriundo de Ciudad Evita, La Matanza. Su trabajo se caracteriza por una mirada centrada en la percepción y la experiencia del individuo frente a su entorno, explorando una narrativa donde lo cotidiano puede transformarse en una experiencia sensorial y subjetiva. Realizó Réquiem – Parte I (2021) y Réquiem – Parte II (2023). A lo largo de su recorrido también ha trabajado en la realización y producción de videoclips, piezas institucionales y proyectos audiovisuales independientes, desempeñándose en diferentes roles dentro de la producción y la postproducción.

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