Sinopsis

La puerta que nunca está donde se la deja al salir es la imagen de una vida sin puntos de apoyo estables, donde la única certeza es la incertidumbre. Cada vuelta a casa se convierte en una búsqueda inquietante, no solo de la puerta, sino de la convicción de que hay un adentro al que pertenecer. A medida que la rutina se repite, el hombre intenta adaptarse, memorizar, negociar con lo impredecible. Pero el esfuerzo mismo lo va desgastando: la casa ya no es refugio, sino un recordatorio constante de que nada está garantizado.

Sobre su producción

La película fue realizada de forma completamente independiente, utilizando como locación la vivienda de los realizadores y zonas aledañas. La dificultad principal consistió en organizar la presencia de todos los integrantes del equipo para el rodaje, ya que algunos/as trabajan o viven en otra ciudad. Los gastos fueron asumidos personalmente por cada uno/a y el montaje fue ad honorem. Tuvimos la suerte de que el día que nos pudimos reunir estaba nublado, como se había pensado en el guión.

Sobre LA ENTRADA

Existe una nostalgia que es específica del otoño. Hay algo en ese frío no letal, del que uno puede protegerse con el abrigo o con el café, que invita a anhelar el pasado, sea cual fuere. Es en esos días de quedarse adentro, de protegerse del viento y del cielo nublado, que entendemos por qué una casa es un hogar y por qué uno siempre termina volviendo. A ese tipo de nostalgia está consagrada La entrada. Antes de mostrar a su protagonista, la película se concentra en una sonoridad, quizás la más nostálgica del mundo: el silencio de barrio. Un plano cerradísimo muestra lo que parece ser una campanita de viento, que se mueve y se deja oír. Un auto pasa a lo lejos, unos grillos cantan, un perro ladra: sonidos mínimos que, ante todo, destacan la quietud, ese laconismo barrial que, antes que expresar a los gritos, prefiere procesar por dentro. El argumento es simple: un tipo sale de su casa para ir a trabajar y, al regresar, se entera de que la puerta de entrada de su casa no está donde debería. Algo la movió de lugar: el viento, el otoño, quién sabe. A lo largo del corto, el protagonista se las arregla para volver a entrar, pero en cada regreso hay un nuevo desplazamiento de la entrada. Después de todo, algo se mueve en la quietud otoñal. Al igual que las campanitas musicales, el trabajador que protagoniza el relato es víctima de una fuerza mayor que decide por él, obligándolo a girar en círculos en la intemperie. La nostalgia por la imposibilidad del regreso al hogar y aquella que murmura en el silencio del otoño barrial se conjugan con otra. La entrada establece una distancia con el presente en la elección de una cámara que graba en baja resolución, en la facha del protagonista, en la tele de tubo que tiene en su casa, en sus estrategias de montaje, en el beat hip-hopero del final… Todos elementos que remiten a los años noventa. Como si ahí, en el pasado, hubiera quedado la última vez que supimos volver a casa. Como si después el ruido, la velocidad y el viento nos hubiera soplado la puerta del hogar. Al final de La entrada, el protagonista, ya sin saber qué hacer, cava un pozo en su jardín. Habrá que seguirlo y ver dónde nos lleva.

MAXIMILIANO PASSARELLI

Ficha técnica

Dir Pini Reynaud
P Pini Reynaud, Facundo Yunis
G Pini Reynaud
MyS Pini Reynaud, Daniela Viglietti
VyM Flora Hatzembiller
C Facundo Yunis
E Roberto Cabral

BIO

Pini Reynaud nació en Bahía Blanca en 1959. Reside en Cosquín, Córdoba Argentina. Licenciada en Bellas Artes. Compositora de música experimental. Organizadora de CMC Cosquín Muestra Cortos, actualmente en su 3ra edición. Realiza cortometrajes de cine independiente desde 1998. Presentados en: CCCB Barcelona, Festival de Cine Under (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), La Cúpula (galería medialab Córdoba), Invicines (Festival de Cine Comunitario), Muestra de Cine Punilla.

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