Sinopsis

Misael trabaja solo con su hacha, talando árboles lejos de otras personas. Su libertad se verá desafiada cuando deba hacerse responsable de su hermana mayor, y la lógica de sus días en el bosque se irá desvaneciendo en una naturaleza donde la razón humana no tiene sentido.

Sobre su producción

La libertad doble surgió después de terminar Eureka, cuando sentí que necesitaba volver a poner mi cuerpo en películas que me dieran vitalidad y me permitieran disfrutar del proceso de hacerlas, producirlas y presentarlas. Fue entonces, conversando con Ilse Hughan, mi compañera de producción de toda la vida, que apareció la posibilidad de volver a vivir algo de lo que había sido hacer mi primera película en 2001. Esto fue posible gracias a la asociación con Augusto Matte y Fernando Bascuñán. Con Augusto hablamos de la posibilidad de hacer la película sin tomar caminos que demoraran su producción.

La idea fue trabajar casi con el mismo equipo, las mismas personas, las mismas locaciones y la misma estructura y energía con la que hicimos La libertad. Misael aceptó después de entender que la propuesta era seria, y el hecho de que los productores mayoritarios fueran chilenos también fue importante para él. El rodaje tuvo lugar en la provincia de La Pampa y se incorporó Catalina Saavedra, con quien surgió naturalmente un vínculo muy especial.

También fue importante trabajar sin apuro ni condicionamientos durante el montaje, junto a Catalina Marín, Martín Mainoli y Manuel Ferrari. Después de tantos años, de viajar, trabajar en distintos países y aprender de tantos equipos y colaboradores, volvimos a una manera de hacer cine muy cercana a aquella primera experiencia. Pero las condiciones ya no son las mismas: hoy es mucho más difícil producir cine en Argentina y también han cambiado radicalmente las plataformas de exhibición. En ese sentido, hacer esta película fue también volver a hacer cine de la manera en que pudimos.

Sobre LA LIBERTAD DOBLE

Algo viene pasando en los últimos tres años y aún no se había filmado casi nada sobre ese derrumbe fácil de reconocer pero difícil de dilucidar. ¿Hace falta aclararlo? El cine no ha demostrado mucha voluntad de indagar. Como la distracción avanza, la palabra “libertad” pudo devaluarse completamente hasta significar su autodestrucción, y se logró imponer la idea de que un viejo sintagma, “justicia social”, no es más que un subterfugio lingüístico para encubrir la envidia a los pudientes. (¿Habrá un Klemperer por ahí tomando nota de la lengua del mileísmo?). En este escenario, ¿qué podía hacer un cineasta cuya primera película llevaba como título La libertad? Si quisiera desandar su camino porque necesitaba otro comienzo, ¿cómo volver al inicio y no repetirse? 

Las novedades son muchas en La libertad doble: 25 años después, el hachero Misael ya no es joven. El tiempo está inscripto en su cuerpo. Hay cicatrices nuevas, la piel luce gastada, la columna, encorvada. Todo empieza igual: antes del amanecer, el fuego, el alimento. Luego, el trabajo. El hacha siempre, a veces la motosierra (herramienta que ya no puede desligarse de una perversión). La duración de los planos remite también a La libertad, como el modo peculiar de encuadre: a veces, la cámara parece estar suspendida. Hay un perro, pero no es el de antes. Misael sigue solo. 

Pero algo sucede tras el primer acto: la abyección de los recortes que provienen de las oficinas de un puñado de autómatas soeces alcanza a un pueblito recóndito de La Pampa. En efecto, la hermana de Misael ya no podrá estar en el hospital donde la cuidan. ¿Libertad? La libertad de Misael no es más la de aquel tiempo, sino la de este: cuidar a alguien, ocuparse del otro, salvar lo que importa.

Bastan las escenas del hospital, que remiten pictóricamente a los indelebles pasajes del puesto de comunicación de Liverpool, para mirar de frente la degradación ubicua que aqueja al país. Hay un hombre semidesnudo que respira aún, pero parece un muerto vivo. Representa a una multitud de desconocidos. Cifra la nación. El mejor retrato del presente se titula La libertad doble. Es de Lisandro Alonso.

ROGER KOZA

Ficha técnica

CP Planta, Deptford, 4L
Dir G Lisandro Alonso
P Fernando Bascuñán, Augusto Matte, Lisandro Alonso
CoP Gilles Chanial, Michael Weber, Viola Fügen, Hernán Musaluppi, Santiago López, Diego Robino, Denise Ping Lee, Roberto Minervini, Ilse Hughan, Kyle Stroud
PE Paloma Torras, Fernando Fuentes, Lilia Senna
M Catalina Marín, en colaboración con Martín Mainoli, Manuel Ferrari
DF Cobi Migliora
S Catriel Vildósola, Santiago Fumagalli
DA Pascual Mena
V Natalia Rodríguez
Mús Peter Rosenthal
E Misael Saavedra, Catalina Saavedra, Adrián Fondari, Alcides Fink, Laura López Moyano, Alberto Villarroel, Hugo Fabián Sanchez, Iván Carra, Ariel Ali Quiroz, Sordo

BIO

Lisandro Alonso es un director de cine y guionista argentino nacido el 2 de junio de 1975. Desde 2001 ha dirigido seis largometrajes y un cortometraje, y suele ser asociado con el movimiento del Nuevo Cine Argentino. Su película La libertad fue proyectada en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes de 2001. Desde entonces, todos sus largometrajes se han estrenado en el Festival de Cannes: Los muertos (Cannes 2004), Fantasma (Cannes 2006) y Liverpool (Cannes 2008). Su película de 2014, Jauja, compitió en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes de 2014, donde obtuvo el Premio FIPRESCI. Su película de 2023, Eureka, protagonizada por Viggo Mortensen, fue proyectada en el Festival de Cannes de 2023 como una proyección especial. Además, el 24 de junio de 2014 fue nombrado Filmmaker in Residence por la Film Society of Lincoln Center.

Scroll al inicio